El jamón es un producto sumamente versátil y con muchas posibilidades, lo que permite disfrutarlo de múltiples maneras. Aunque en España suele consumirse en finas lonchas, ya sea como tapa o en bocadillo, también está presente en muchos platos.

Sin duda alguna, el jamón es uno de los “productos estrella” de nuestra gastronomía, pero en algunos países de Europa también se producen jamones que, por su forma de elaboración, se parecen a los nuestros. Además, es un producto que cada vez se está extendiendo por más países y continentes, como Asia, donde gana adeptos año tras año.

¿Y cuál es la mejor opción a la hora de comprar jamón? ¿Maletín o pieza? Aquí intentaremos resolveros algunas dudas.

¿Como nos gusta comer el jamón en España?

La principal forma de consumir el jamón en España es en lonchas, pero, si profundizamos un poco más, veremos que hay algunas diferencias según el territorio. Por ejemplo, la habitual tapa de jamón puede ir acompañada de los “picos” andaluces, de pan tostado con aceite o del pan con tomate catalán.

Incluso el humilde bocadillo de jamón ha subido de categoría en numerosos sitios al combinarse jamón de jabugo con pan y aceite de calidad. En Cataluña se puede comer, junto con otros embutidos, en la denominada “ensalada catalana”, mientras que una opción refrescante, presente en toda nuestra geografía, es el veraniego melón con jamón.

Formas de comer jamón

Por otro lado, el jamón no siempre se corta en lonchas. Así pues, tenemos los taquitos de jamón, muy presentes en la cocina andaluza, que se pueden consumir como aperitivo, pero que también se utilizan para guisos, potajes y cocidos.

También están las clásicas virutas, que dan un sabor característico a sopas (como la sopa de ajo castellana), cremas y croquetas. Asimismo, el jamón, en diferentes texturas, es un ingrediente muy habitual en muchos pinchos vascos.

El jamón en Europa

Pese a la fama internacional del jamón español, no se trata de un producto exclusivamente nuestro. En este sentido, en otros países europeos también se elaboran jamones parecidos a los españoles, aunque hay diferencias en cuanto al resultado final. Entre estos países cabe destacar Portugal, Italia y Francia.

Por proximidad cultural y similitudes climáticas, en Portugal se elabora un jamón muy parecido al jamón ibérico español. No podía ser de otra manera, pues probablemente el mejor jamón (presunto) luso sea el ibérico puro de Barrancos, elaborado con cerdos criados en las dehesas del Alentejo, región limítrofe con Extremadura y Huelva.

En Italia está el famoso prosciutto. Aunque el proceso de curación es similar, hay diferencias en cuanto a la alimentación y la raza del animal que conllevan que el sabor cambie. Además, el uso del prosciutto en la gastronomía italiana es algo diverso al nuestro, pues se consume más bien en entrantes, pizzas y pastas (como los tortellini rellenos de prosciutto). Uno de los mejores es el jamón de Parma, cuyos cerdos se alimentan en parte con suero de leche.

Por último, cabe mencionar a nuestro vecino del norte, Francia. Allí el jamón (jambon) también es un producto tradicional y con numerosas variedades, destacando entre ellas el jamón de Bigorra y el de Bayona, ambos con el certificado IGP (indicación geográfica protegida) europeo.

comiendo jamón

A la conquista de Asia

Desde hace algunos años el jamón español está cada vez más presente en varios países asiáticos. Uno de los primeros Estados en los que comenzó a comercializarse a partir del año 2000 fue Japón, donde es muy apreciado e incluso cada año se celebra el Concurso de Corte de Jamón.

También en China el jamón se ha convertido en un producto de alta gama, y eso que no se pudo exportar hasta el año 2007 (solo deshuesado y, a partir de 2019, la pieza con hueso). En pocos años ha llegado a ser tan demandado que incluso la empresa china Xiaomi, que se dedica al desarrollo y comercialización de teléfonos móviles, ha comenzado a venderlo desde su plataforma online.

Maletín o pieza, ¿cuál es la mejor opción?

A la hora de responder esta pregunta, hay que tener presente que ambas opciones son válidas, todo dependerá de lo que busque el consumidor.

El maletín tiene como principal ventaja su comodidad. El jamón se presenta en lonchas en paquetes envasados al vacío, lo que garantiza la conservación de todas sus propiedades organolépticas. Asimismo, los paquetes son más fáciles de guardar hasta su consumo que una pieza.

Por su parte, la opción de escoger una pieza es la más habitual entre los amantes de la tradición. Otra ventaja es que, ante un producto de igual calidad, el precio nos resultará más económico por kilogramo. Y, por último, tendremos la oportunidad de adentrarnos en el noble y bello arte de cortar jamón.

Maletín de jamón ibérico